PRÓLOGO

Al comienzo de las novelas suele leerse: ''Los hechos y los personajes de esta ficción son producto de la imaginación; cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia''. En este libro, no. Se me ocurren miles de cosas para escribir en un libro, pero este va a hablar de mí. Simplemente escribo esto como método terapéutico, por el momento solamente voy a decir que no es un libro fácil. No respecto a su lectura, que a decir verdad es bastante insípida, pero sí en cuanto al tema y al punto de vista desde el que se mira. 

No es muy fácil escribir un libro ¿por dónde puedo empezar?
Mi nombre es Celeste Victoria. Nací un 7 de septiembre de 1996. A las diez de la noche aparecí y llegué a los brazos de mamá y papá, en donde yo encajaba a la perfección. Dónde no sentía que tenía que estar en otro lugar, solo ahí. Entre su pecho y sus brazos. No existe ni existirá un lugar más seguro que ese jamás.
Pasó el tiempo y yo me convertí en un bodoque de pelos. Tranquila, curiosa y solitaria. Que jugaba imaginando lugares ajenos a la realidad y fue ahí cuando empezaron a notar la diferencia y se interesaron en mi personalidad apenas desarrollada. Me siguieron, se acoplaron a mis habladurías, a mis juegos. Me ayudaron a descubrir mis curiosidades. Y el tiempo siguió pasando.
Hoy con la cabeza llena de preguntas sin respuestas, confundida y asustada por lo que va a venir. Me dicen -No sé qué te pasa hija- y entonces me quedo en silencio, porque yo tampoco sé.