Todos sabemos todo lo que precisamos para que todos podamos estar a salvo. Después, existen momentos: momentos de jugar con el mundo, momentos de mordernos, momentos de parir, momentos de acurrucarnos. Somos momentos.
Cuándo terminó de bañarse, se me acercó, se me subió encima y me envolvió con las manos, como hace cuándo quiere despertarme.
Le acaricié la cabeza y le dije:
-Qué buen momento, este.