Me habían contado hace mucho que los insectos tienen una cosa que se llama exoesqueleto, que es como una armadura. Por eso me gustan, porque pueden cambiar de piel, que sería como si un guerrero pudiera cambiarse la armadura cuando ya está muy rota.
Una vez, mi papá se enojó conmigo y me pegó con el cinto, que tiene una hebilla tan grande que parece uno de esos platitos que tiene de adorno en la cocina. Igual, no me dolió tanto el cinto, pero me dejó unas marcas rojas que duraron hasta el domingo, que era el día que mi mamá iba a visitarme.
Mamá se enojó mucho cuando vio las marcas y papá también se enojó, porque le dijo a mi mamá que yo me hacía pis en la cama y mi mamá le dijo que yo nunca me había hecho pis encima y papá dijo que yo era una malagradecida y mi mamá dijo que mejor me volvía a vivir con ella y mi papá le dijo que nosotros éramos todos iguales y mi mamá me dijo andá a juntar todas tus cosas y por eso no supe qué más dijo mi papá, pero cuando nos abrió la puerta para que nos fuéramos de su casa, ni siquiera nos dijo chau.
Esa noche, como mi mamá no sabía pedir disculpas por haberme mandado a vivir con papá, no supo hacer otra cosa que decir que le había faltado el respeto por que le contesté mal y me agarró a manguerazos y las marcas que me había hecho papá en los brazos se despertaron y volvieron a transpirar rosado.
Esa noche me mandaron a dormir sin comer, pero por suerte mi hermano me fue trayendo pedacitos de milanesa a escondidas y entonces no me morí de hambre.
En la oscuridad, me pasaba los dedos por los brazos y sentía como si mi piel estuviese llena de zanjitas en las partes que la manguera me había alcanzado y ¡ay! cómo me hubiese gustado ser un insecto, para poder cambiar esa armadura que ya estaba toda rota.
Me habían contado que las abejas se mueren cuando pican a las personas porque se les sale el aguijón.
Después entré a mi casa y estaba en silencio y las luces estaban todas apagadas y por un momento pensé que se habían ido todos a pasear sin mí, pero entonces entré a la cocina y ahí estaba mi mamá, sentada frente a la ventana abierta, con los ojos todos mojados y la mirada perdida en la calle.
Mami qué te pasa, le pregunté, y enseguida se secó las lágrimas y me hizo upa y me sentó sobre sus rodillas.
No pasa nada, no pasa nada, me dijo y me dio un beso con ruido en el cachete. Pero yo sabía que era mentira y que ella estaba triste.
Si me contás por qué estás triste, yo te cuento una cosa sobre las abejas que seguro no sabés, le dije, y mi mamá en vez de responderme, se puso a llorar de nuevo, con todas sus fuerzas, como si alguien invisible le hubiese dicho una cosa fea al oído.
Vos te vas a enojar conmigo, me dijo mi mamá, y yo no supe qué responder porque yo nunca podría enojarme con ella. Yo a mi mamá nunca le pegaría con el cinto ni con la manguera.
Vos te vas a enojar conmigo y tu hermano también, me dijo. Se van a enojar porque este año no va a poder venir Papá Noel.
Temblaba mucho y tenía tantas lágrimas que ya no le entraban en los ojos y entonces se resbalaron hasta sus cachetes y hasta su cuello y hasta su remera azul de pajaritos y algunas también se resbalaron hasta mis brazos, que la abrazaron con mucha fuerza, para que ya no estuviera más triste.
Qué me importaba si Papá Noel no iba a poder venir, si total yo ya sabía que no existía.
Mi mamá me seguía abrazando, como si pensara que yo me iba desarmar si me soltaba. O a lo mejor, la que se iba a desarmar era ella, porque estaba tan debilucha que parecía un castillito de arena abandonado en la orilla del mar una noche de mucho viento.
Perdoname, hijito, decía mi mamá y yo también lloré porque no sabía qué hacer y entonces le dije no importa mami y ella me dijo sí que importa y yo le dije que total yo no quería que Papá Noel me trajera nada y ella me dijo que perdón por arruinarme la Navidad pero no le alcanzaba la plata y yo le dije ¿sabías que las abejas se mueren cuando te pican? y ella no me respondió y yo cerré los ojos y deseé con todas mis fuerzas poder darle la mano y llevarla conmigo a ver si podíamos hacer lo que hacen los insectos.