Aguante hoy.

Cuándo era chiquita lo que mas quería era irme de mi casa, ocupaba mas energía en quejarme de mi situación que en cosas que me gustarán o me hicieran bien. La energía la puse en convencerme de que me vida iba a ser maravillosa una vez que dejara de convivir con mi mamá. Finalmente me fui.
Viviendo sola me encontré con algo muy distinto a la vida maravillosa que pensé que tendría. Entonces me convencí de que iba a ser feliz una vez que estuviera recibida y entendiera que después de tanto prejuicio era factible ser una persona responsable y con valores. Ignore muchas cosas por mucho tiempo, teniendo en cuenta que el futuro iba a ser maravilloso una vez mas, que esta era la única condición y clave que resolvería todos mis problemas.
No sé cuántas personas habrá como yo que creen que la felicidad esta rodeada de mil condiciones a cumplirse en el largo o corto plazo. Yo no sé mucho de nada, ni busco erigirme en ejemplo de nada tampoco pero sí voy a aprovechar estos dos minutos de su atención para decirles que se dejen de joder. Que se tomen un minuto para apreciar lo que tienen ahora. Que no regalen la energía en promesas de felicidad futura que se van a romper mañana, para darse cuenta recién ahí de lo felices que eran hoy.
Estoy acá tomando mate, con un gatito hermoso. Mañana no sé. Mañana vemos.
Aguante hoy.