Nuestras vidas están conectadas.
Y aunque nos cueste mucho a veces verlo así, cada cosa que hacemos repercute en el otro. Yo estoy hecha de muchas personas y experiencias. Del interés y la curiosidad. De la simpatía de mi mamá y de la labia de mi papá, del humor que me salvó de lo violento muchas veces. Estoy hecha de silencios en la mesa y de ausencias. De lo que quedó de la opinión de los que no creían en mi. Y ésta soy yo, tratando de hacer lo mejor que puedo para ofrecerle algo sincero a quiénes tengo cerca. Con la esperanza de que nos sintamos menos solos.