No sé si el diablo está en los detalles, pero la tristeza sí. No es como en las películas.No tengo flashbacks, ni escucho su voz. Ni siquiera estoy triste todo el día. Duermo mucho. No le voy a echar la culpa a la soledad, porque siempre fui de dormir mucho, solo que ahora es más fácil. Se hace raro saber que él no va a escuchar mi despertador, ni va a preparar el mate. Yo creia que estar triste iba a ser más ruidoso, más constante,más fácil de identificar, pero no. Es tan simple como pensar lo que va a decir cuando le cuente que encontré el cuaderno que perdí hace dos semanas, y entender que no se lo voy a poder contar.