Sos parte de mí

Lo conozco. Sé que no va a ser felíz con nadie por que ni siquiera es feliz consigo mismo. Siempre volvió, siempre vuelve. Siempre va a volver. Lo vuelvo a ver después de mucho tiempo. Fue viernes, hacía frío y esta vez no me consumían los nervios, es una Celeste mas madura quién lo recibía. Cuándo llegó se asombró al verme. Me tomó entre sus brazos y me dio un beso apasionado. Su beso recorre millones de terminaciones nerviosas. Me estremezco. Confirmo que es él, nunca nadie me hizo hacer sentir así.
Me desvistió suavemente e hice lo mismo. Después de unas horas nos acostamos a dormir. Me senté a su lado en la cama. Él dormía. Yo no podía. Por primera vez en mi vida dudé si podía aguantar esas horas a su lado.
Mi devoción por él consistía mayormente en verlo dormir después de hacer el amor. Acariciarlo, jugar con su pelo, hacerle masajes, cualquier cosa que él quisiese. Él conmigo era sólo rechazo: no puedo ir hoy, no quiero ir hoy, no sé si voy a querer mañana.
¿eso quería durmiendo al lado mío?
Lo medité un poco más. En otro momento de mi vida me hubiera quedado años esperando a que se durmiera, acariciandolo o viéndolo ser. Esa noche no quería. Sabía que algo se había roto, que yo había cambiado. Soy consciente por fin del mal que me infligió durante 4 años. Soy consciente y sin embargo acá estoy escribiendo acerca de aquel hombre. Aún tiemblo cuando me toca, aún merezco parte de su amor, parte de su sexo. Siempre voy a ser parte de él y él parte mía.
Sos parte de mí y sin embargo ya no te quiero.